
"Hija ya no pienses tanto, dédicate a hacer la caridad a tus semejantes, ahí es donde una mujer se santifica. Dédicate con alegría a las labores de tu casa y cuando tu esposo te pida algo que atente contra tu pureza, no participes y si te obliga a hacerlo, ofréceselo a Dios. ¡Yo qué más puedo decirte!. Piensa en otra cosa, cuenta las arenas del mar, las gotas de la lluvia. ¿Por qué no intentas en esos momentos difíciles rezar el Señor mío Jesucristo?. Por lo pronto, de penitencia te dejo que ya no pienses. Una mujer que piensa puede caer en el pecado fácilmente. El demonio es muy astuto , hija, ya no le hagas camita. "
¿Que ya no le haga camita?, ultimamante me están interesando mucho las novelas ambientadas en la segunda mitad del siglo XIX, aaah...
Ah cierto! Bienvenido seas 2010, yo no te tengo miedo, así que dime la verdad!.
Punto.
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